Momentos terapéuticos en el abordaje psicológico del niño paciente

El proceso terapéutico que involucra a niños y sus familias frente a un diagnóstico médico serio es complejo y lleno de emociones intensas. Este artículo aborda las diversas etapas emocionales y comportamentales que atraviesan tanto el niño como su entorno familiar, ofreciendo un enfoque detallado sobre cómo manejar cada fase del tratamiento desde una perspectiva psicológica. Impacto Inicial del Diagnóstico El descubrimiento de una enfermedad puede ser un choque devastador para el niño y su familia, desencadenando una cascada de emociones que incluyen miedo, tristeza, soledad y una sensación de pérdida de la normalidad. Esta etapa también puede verse marcada por una amenaza percibida a la vida del niño, lo que intensifica el impacto emocional. Reacciones ante el Diagnóstico Enfrentarse al diagnóstico puede llevar a la familia y al niño por un camino de negación y rabia, a menudo acompañado de comportamientos agresivos. Esta agresividad puede ser una manifestación de la identificación con el agresor en un intento de regresar al control. La depresión y los trastornos psicosomáticos como el asma y la dermatitis también son comunes.

Conductas Regresivas El miedo a los procedimientos diagnósticos y terapéuticos iniciales puede provocar conductas regresivas y una hipersensibilidad en el niño, lo que subraya la importancia de un enfoque terapéutico sensible y adaptado a las necesidades emocionales del paciente joven.

Cómo le das la información

Es crucial que la información se presente de manera clara y con lenguaje simple, especialmente a los padres. La repetición es fundamental para asegurar la comprensión y se debe evitar la toma de decisiones precipitadas. La contención emocional, ofrecer una esperanza realista y mostrar calidez son esenciales en este proceso. Para el niño, la información debe ser entregada gradualmente, teniendo en cuenta su competencia y vulnerabilidad. La discusión sobre el curso de la enfermedad y los efectos del tratamiento debe ser adecuada a su edad, madurez cognitiva y emocional, y considerando el entorno familiar y cultural. Fase Crónica Durante la fase crónica, es crucial habituar al niño y a la familia a la enfermedad, reduciendo el dolor y la ansiedad y tratando al niño lo más "normal" posible, especialmente en términos de disciplina. El apoyo escolar y de compañeros también juega un papel vital en proporcionar una sensación de seguridad al niño. Fase Terminal La fase terminal es quizás la más desafiante, tanto para el paciente como para la familia. La toma de decisiones sobre la suspensión del tratamiento frente a tratamientos experimentales o paliativos debe considerarse cuidadosamente, con un enfoque en la calidad de vida del niño, preferiblemente en el hogar si es posible.

Apoyo psicológico

Intervenciones Psicoeducativas y Psicoterapéuticas Tanto el paciente como la familia se benefician enormemente de las intervenciones psicoeducativas y psicoterapéuticas. Estas intervenciones incluyen clarificar información médica, preparar a la familia para enfrentar los desafíos cotidianos y mejorar la comunicación entre todos los involucrados en el cuidado del niño. La enfermedad de un niño es una prueba significativa para cualquier familia, y la intervención psicológica es crucial para manejar las complejidades emocionales y prácticas que surgen. A través de un abordaje comprensivo y compasivo, los psicólogos pueden facilitar un camino más llevadero para el niño y sus seres queridos, marcando una diferencia fundamental en su calidad de vida durante estos momentos desafiantes.